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La Varroosis de la abeja melífera (parte II)

Jesús Llorente - Foto
Por Jesús Llorente
Vicepresidente y Director de Relaciones Institucionales

 

 

(Continuación, primera parte aquí)

PATOGENIA

V. destructor, como ectoparásito fijado fuertemente a su hospedador, no puede ser desprendido por éste, y ello causa problemas en la etología de las abejas. El ácaro con sus quelíceros perfora la quitina de las membranas istersegmentarias para llegar a acceder a su alimento (hemolinfa) y con ello abrir una vía de acceso a bacterias y virus.

Cuando el parásito afecta al estadio ninfal de su hospedador, la rotura de la cutícula le proporciona la posibilidad de alimentarse, y con ello afectará gravemente al futuro productivo del insecto.

Roto el equilibrio en la colonia de abejas por la presión parasitaria de V. destructor la reina se ve afectada en sus principales funciones.

SINTOMAS

varroa3V.  destructor parasita a la abeja adulta y se fija fundamentalmente en la cara ventral del abdomen, en los espacios intersegmentarios, donde la cutícula es más fina, perfora la membrana y el consumo de hemolinfa debilita al hospedador, reduciendo su vida productiva.

El período de latencia (ausencia de síntomas) varía considerablemente con la climatología y el sistema de explotación.

El desarrollo de las larvas parasitadas se demora, sufriendo un retraso la eclosión de las jóvenes abejas.

varroa4Las larvas fuertemente parasitadas mueren y al sufrir un proceso de putrefacción desprenden un olor desagradable. Entonces los opérculos son retirados por las abejas limpiadoras, y en el fondo de las celdillas se observan los excrementos de los ácaros, que tienen forma filamentosa de color blanco.

El peso reducido de las pupas parasitadas, así como la pérdida de proteínas, tiene efectos inmediatos sobre las abejas, que no alcanzarán un tamaño adecuado, acompañado de malformaciones anatómicas, que se traducen en una reducción de la vida productiva de las abejas.

La presencia de parásitos provoca en las mismas una actividad más intensa, ya que intentan desembarazarse de sus huéspedes. En invierno, en lo casos de infestaciones medias y fuertes, los «racimos» de abejas son menos densos, saliendo de las colmenas muchas abejas.

varroa5La falta de vitalidad de las abejas parasitadas, y su muerte prematura, ocasiona un menor aporte de néctar y polen, que origina un debilitamiento de la colonia, y por tanto, puede producir su desaparición.

Cuando la cría es parasitada por más de ocho ácaros, las pupas mueren y no terminan su transformación en abejas adultas, presentándose entonces en los cuadros unas características parecidas a las producidas por el Paenibacillus larvae productor de la enfermedad denominada Loque americana.

En condiciones más favorables, la eclosión de la abeja adulta se puede ver retrasada de dos a cuatro días.

Las malformaciones, que hoy se asignan a la acción vírica, se concretan en la presencia de alas rudimentarias, patas atrofiadas, abdomen acortado, y dan como resultado individuos no útiles a la colonia, que son eliminados por el resto de las abejas.

varroa6La presencia en invierno de varroas en la “piña invernal” hace que el consumo de alimentos aumente considerablemente, lo mismo que el calor producido por las abejas, lo que puede provocar un alargamiento del periodo de puesta de la reina, que tiene como consecuencia un incremento en el periodo de reproducción del ácaro.

Es preciso tener en cuenta que la presencia de varroosis en una colonia puede tener consecuencias nefastas, no solamente por esta parasitosis, sino también por su acción vectorial para ciertos agentes patógenos, que incrementan su virulencia cuando entran en la hemolinfa: virus de la parálisis aguda.

La colonia en fase terminal pierde prácticamente la población, la colmena aparece con reservas pero sin abejas.

LESIONES

En la abeja adulta, el parásito efectúa una acción mecánica que genera un efecto nocivo sobre sus movimientos, el vuelo y las actividades de la colmena. Por el consumo de hemolinfa se registra una disminución del número de hemocitos (elementos formes de la hemolinfa) y una variación en su tasa de proteínas.

La importancia de esta acción depredadora está en relación directa con la tasa de infestación. Un fuerte parasitismo afecta a las glándulas mandibulares e hipofaríngeas (disminuye la calidad de la jalea real). Los cuerpos grasos, que actúan de modo importante en el metabolismo de la abeja, también degeneran.

Se ha observado que, cuando las larvas de abejas están infestadas por más de ocho ácaros, las pupas mueren antes de la eclosión.

Se ha constatado que, en una colonia débilmente infestada, la duración de la vida de las abejas era de 15, 6 días (media 9, bajando hasta 9,1 días en colonias medianamente infestadas y llegando a un mínimo de 8,3 días cuando la colonia está fuertemente infestada.

DIAGNÓSTICO

En la lucha contra la varroosis, el diagnóstico precoz tiene una importancia primordial. Un diagnóstico positivo y cuantitativo determinará la mecánica que ha de seguir el apicultor.

En una primera infestación de la colonia, es problemática su detección, dado el pequeño número de ácaros existentes.

Clínico.- Si tenemos en cuenta la sintomatología de la enfermedad, es fundamental llevar a cabo una inspección profunda de las abejas, de su comportamiento y de los cuadros con cría.

Con una infestación moderadamente alta de varroas, numerosas abejas presentan graves malformaciones en su organismo: alas atrofiadas, abdomen reducido, talla pequeña, ausencia de antenas, etc.

Se visualiza sobre la plancha de vuelo o en la entrada de la colmena, cría muerta, que ha sido extraída por las abejas limpiadoras, sin tener constancia de la presencia de otras enfermedades, como puede ser  «pollo escayolado».

Farmacológico.- El diagnóstico se puede llevar a cabo por métodos químicos, utilizando moléculas acaricidas, que fuerzan la caída de los parásitos.

varroa7El método químico consiste en administrar un producto químico con poder acaricida. Se utiliza para ello varios sistemas: espolvoreos, fumigaciones, aerosoles, etc. Previo a este tipo de diagnóstico, debe colocarse en el fondo de las colmenas una cartulina impregnada de vaselina, o mejor separar dicha cartulina con una malla con orificios de 3 mm que impida la acción de limpieza de las abejas.

El diagnóstico químico se puede utilizar en cualquier época del año, si exceptuamos la invernada y su resultado será inmediato o más lento, dependiendo del acaricida utilizado.

varroa8Laboratorial.- Uno de los métodos que, tiene  la ventaja de no dejar ningún residuo químico en la colmena y no exigir un material especial permite, incluso, obtener en grado de infestación. La técnica consiste en tomar una muestra de abejas (entre 300 y 500) de varios cuadros e introducirla en una solución de etanol al 25 %. Después de una breve agitación se separan las abejas del alcohol y se visualizan en éste los ácaros que se han desprendido de su hospedador.

Otro método, que puede considerarse como complementario del anterior, consiste en desopercular celdillas, con el fin de observar hembras de varroa o formas inmaduras.  ‘Este sistema tiene su mejor período de realización en la época de presencia de cría de zángano en la colmena, ya que estas celdillas son preferidas por los parásitos.

varroa9Diferencial.- Es preciso hacer un diagnóstico diferencial con el «piojo» de las abejas (Braula coeca), que puede confundirse con varroa, existiendo, no obstante, netas diferencias con la forma del cuerpo y el número de patas: V. destructor  tiene cuatro pares y el B. coeca solamente tres.

El «piojo» se fija sobre la cara dorsal del tórax de la abeja, mientras que la varroa se adhiere a las esternitas abdominales, sobre todo, en infestaciones leves.

PRONÓSTICO

Dos de los factores que hay que tener en cuenta en las repercusiones de la infestación por V.  destructor son la localización geográfica y el clima de la zona. En este sentido, en las zonas cálidas en las que las colonias de abejas siempre tienen cría, las pérdidas son mayores. La llegada a España del parásito causó innumerables problemas.

Mención aparte merece el tema de la polinización. La abeja de la miel, considerada como el principal polinizador de las plantas entomófilas, no cumple con su misión al producirse una pérdida de población causada por la parasitosis. Ésta falta de polinizadores hace que se pierda hasta el 30 % de la cosecha, llegando hasta un 100 % en aquellas plantas morfológicamente adaptadas a la visita de A. mellifera.

Así pues, la lucha contra V. destructor deberá constituir una característica de obligado cumplimiento en el quehacer apícola.

TRATAMIENTO

varroa10Una vez  realizado el diagnóstico que revela la presencia del ácaro Varroa destructor en el colmenar, deben tomarse medidas terapéuticas rápidamente, con el fin de limitar la progresión del ácaro y salvar la colonia de abejas.

Los tratamientos se pueden clasificar en dos grandes grupos:
–    Los que se efectúan con moléculas químicas.
–    Los que preconizan métodos naturales.

Hay que constatar que en estos momentos, y a pesar de la investigación realizada en este campo, ningún tratamiento tiene una eficacia del 100 % y, por ello, no es posible erradicar la infestación por V.  destructor.

varroa11El primer producto autorizado en España para el tratamiento contra varroosis tuvo como principio activo el bromopropilato, que actuaba contra el ácaro por contacto, y cuya composición, en cada tira fumígena, consistía en 411 mg de materia activa. Era necesario repetir el tratamiento cuatro veces a intervalos de cuatro días. El uso de este producto, con el que se obtuvo buenos resultados, fue disminuyendo, y hoy en día, sobre todo en países cálidos, prácticamente no se utiliza, ya que se requiere colonias con escasa o nula presencia de cría.

apistanEn el tratamiento contra el ácaro varroa se han empleado dos aparatos productores de aerosol: Edar y Fagogene. En ambos casos se han utilizado como producto activo el amitraz. El tratamiento utilizando aerosol ha estado muy extendido por toda Europa, ya que su alta eficacia (en ausencia de cría), se unía su bajo coste. Se realizan tres tratamientos en días consecutivos.

Los aparatos productores de aerosol, difunden el producto a una temperatura aproximada de 40º C, lo que permite, a principios de primavera y otoño, disociar la “piña” de abejas, para que el aerosol llegue a todas ellas.

tratamiento-varroaEn la búsqueda de otros productos y de otras formas de actuación, se ha llegado a la utilización de acaricidas sistémicos y acaricidas de acción prolongada. La ventaja del tratamiento sistémico frente al empleo de los acaricidas que actúan por contacto, aplicados por pulverización, en forma de polvo o por evaporación, reside en que se reduce notablemente la contaminación del entorno.

Uno de los primeros productos sistémicos puestos en el mercado fue el Coumafos. La eficacia después del segundo tratamiento, realizado con intervalo de siete días, alcanza una cifra del 99 % (con ausencia de cría en la colonia tratada). Otro de los productos utilizados para el control de V. destructor es el Cimiazol.

tablillas-varroaEl producto que se presenta en forma sólida granulada se suministra por vía tópica. La eficacia acumulada después de la repetición del tratamiento, con un intervalo de siete días, es de 98,1 % (colonias sin cría). Se pueden dar las dos dosis con intervalos de 30 minutos. La eficacia es parecida en ambos casos.

En los países en los que la climatología no es un factor limitante a la multiplicación de V. destructor, se necesita disponer de productos acaricidas cuya actividad acaricida permanezca en un soporte determinado durante largo tiempo, para que afecte a los ácaros que se pongan en contacto con el acaricida una vez terminada su fase de multiplicación en la celdilla operculada.

varroa12Existen varios productos con poder acaricida que, reúnen estas características, y como producto activo ya se estaba utilizando anteriormente en agricultura como acaricida fitológico.

Los tratamientos con formularios químicos preparados de forma artesanal conllevan un gran peligro de toxicidad y de creación de resistencias de los ácaros.

 

apiguardLos llamados métodos naturales, aceites esenciales, ácidos orgánicos, etc. y los biotécnicos (cría de zánganos dirigida, enjaulado temporal de la reina, etc.)  complementan y a veces sustituyen, a los tratamientos químicos, al mismo tiempo que limitan los riesgos de resistencia que puede presentar el ácaro varroa a ciertas moléculas químicas.

El timol es el que está dando mejores resultados y la cría de dirigida necesita un conocimiento preciso, no solamente del ciclo biológico de Varroa destructor  sino también, del ciclo biológico de las abejas, y requiere un manejo adecuado que debe acomodarse a un calendario de manipulaciones que exigen un tiempo no disponible en grandes explotaciones.

productos-autorizados-varroa-españaEn la actualidad existen en España un número importante de acaricidas para el control de varroosis. Sin embargo parece ser que las eficacias de estos productos, en ocasiones, no alcanzan el grado necesario para mantener en un grado de infestación suficientemente bajo a esta patología. Ello se debe, fundamentalmente, al empleo previo de las distintas materias activas en soportes acaricidas no específicamente preparados para su utilización en apicultura.

PROFILAXIS

Actuando sobre las causas que favorecen la difusión de V.  destructor conseguiremos estar mejor preparados para que la varroosis no cause graves problemas y un diagnóstico precoz es fundamental. El ácaro necesita de un hospedador para sobrevivir; desaparecido éste, el parásito muere en un tiempo variable, según las circunstancias ambientales. La humedad y temperatura marcan la duración de su ciclo biológico.

Analizando estas premisas, hay que señalar que tanto las cajas (colmenas)  vacías y limpias, como los cuadros con reservas (miel y polen) y los cuadros con cera estampada, estirada (sin cría), o ambas, que provengan de colmenas infestadas por el ácaro, pueden volver a utilizarse en la explotación.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que los cuadros que han soportado la presión del parásito, pueden presentar debido a su acción, distinta sintomatología por el desarrollo de enfermedades bacterianas, sobre todo de loque americana (Paenibacillus larvae). Estos cuadros con cría deben de ser destruidos.

Se podría pensar que se puede llegar a erradicar la parasitosis en una o en varias colmenas, e incluso en un colmenar, eliminando totalmente la cría de las colmenas y con un tratamiento masivo con acaricidas. Sin embargo, esas medidas tienen limitaciones, ya que ácaros de otras colmenas reinfectarían las tratadas utilizando medios como la trashumancia, el enjambrazón natural, la deriva o el pillaje.

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