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Abierto el debate sobre las abejas en el Parque Nacional del Teide

facebook-amigos-abejas-teideLa publicación en las redes sociales de la Fundación Amigos de las Abejas de los resultados de los estudios realizados por Alfredo Valido, María Candelaria Rodríguez Rodríguez y Pedro Jordano sobre el Impacto de la introducción de la abeja doméstica (Apis mellifera, Apidae) en el Parque Nacional del Teide (Tenerife, Islas Canarias) ha abierto el debate sobre la situación de la abeja en esas latitudes. Si hace unos días el Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas, Luis Pérez Ventosa, señalaba que no compartía la recomendación de prohibir las colmenas de abejas en el Parque Nacional del Teide recogido en el estudio, hoy han sido los propios autores del mismo los que amablemente han explicado en redes sociales su postura ante el estudio publicado en la revista Ecosistemas a partir de conclusiones de trabajos realizados durante los últimos 15 años y del que nos hemos hecho eco en nuestra web. Según este estudio, la presencia de Apis mellifera en el parque nacional está provocando una disminución de la riqueza de especies de polinizadores nativos, lo que conlleva efectos negativos directos e inmediatos en la reproducción de algunas plantas exclusivas de la isla, como el tajinaste rojo (Echium wildpretii) y la retama del Teide (Spartocytisus supranubius).

Luis Pérez Ventosa, miembro fundador de la Fundación Amigos de las Abejas y presidente de la misma desde su creación en 2008 cree que “estos investigadores tienen algo de razón, pero no toda, pues no se debe saturar un ecosistema con abejas trashumantes, porque efectivamente disminuyen la cantidad de polen y néctar que necesitan otras especies autóctonas condenándolas a su disminución o exilio, pero no tienen en cuenta que las abejas existían en armonía con esos ecosistemas en épocas pasadas cuando vivían libres sin enfermedades (hoy desgraciadamente no lo pueden hacer)“.

Para el Presidente de la Fundación “las abejas melíferas en Canarias no son una especie relativamente reciente como pueda serlo en América sino que forman parte natural de su ecosistema desde siempre, prohibir su existencia en el parque es a mi parecer es tan peligroso como sobresaturarlo.

A Luis Perez Ventosa no le cabe ninguna duda de que “para dar relevancia a su noticia, estos investigadores han escogido una línea de desprestigio tanto para las abejas como a la profesión de apicultor. Es indudable que hay que hacer algo, pero eso no debe de ser prohibir la existencia de las abejas que tienen en ese entorno como en otros ecosistemas su merecida estancia porque en antaño han estado allí.”

La solución para el Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas “es regular esa estancia, también la cantidad de colmenas en el parque, incluso prohibiendo la trashumancia al mismo como última medida pero permitiendo que las abejas no trashumantes sigan donde siempre han estado aunque ahora tenga que ser de la mano del hombre.

Hoy, los autores del estudio, Alfredo Valido, María Candelaria Rodríguez Rodríguez y Pedro Jordano han respondido a las palabras de Luis Perez, Presidente de la Fundación Amigos de las Abejas, aportando más claridad al asunto:

Estimado amigo,

primero que nada le agradecemos que difunda este tipo de trabajos y conclusiones científicas en este foro. La solución a este problema ambiental requiere de una aproximación multidisciplinar en donde se impliquen diferentes grupos sociales.

Segundo, queremos señalar que no es nuestra intención, ni lo será nunca, ‘desprestigiar ni a las abejas ni a la profesión de apicultor’. Respetamos esta actividad agropecuaria iniciada hace unos 7000-10.000 años y tenemos constancia, de primera mano, de lo respetuosa que son la gran mayoría de los apicultores con el medio ambiente. Además, compartimos su preocupación por el declive poblacional de los polinizadores.

La problemática ambiental tratada aquí está perfectamente resumida en sus palabras: una ’saturación del ecosistema’ que produce una ‘disminución o exilio’ de las especies autóctonas. Por ejemplo, de las 143 especies de abejas nativas presentes en PN Teide, 50 son endémicas (exclusivas) de Canarias, y están siendo afectadas negativamente por esta ‘saturación’ de colmenas (>2000 cada primavera). Diversos trabajos científicos realizados por investigadores daneses, alemanes, suizos y españoles señalan afecciones negativas para la flora endémica del Parque. Lo que debemos valorar es si el sitio, y el número de colmenas, es el más adecuado en pro de una apicultura ecológicamente sostenible.

Señalar además que la abeja doméstica no es una especie nativa de Canarias. Ésta fue introducida por el hombre hace posiblemente 2000-2500 años. Una especie introducida raramente estará en ‘armonía’ en un ecosistema insular, máxime si su tamaño poblacional en esta localidad concreta supera los 100 millones de individuos. Además, su presencia en el PN Teide se debe, única y exclusivamente, a la trashumancia de colmenas desde las zonas bajas de la isla.

Para finalizar, compartimos su propuesta de solución: ‘…es regular esa estancia, también la cantidad de colmenas en el parque, incluso prohibiendo la trashumancia al mismo como última medida…’ A grandes rasgos, coincide plenamente con las conclusiones de un informe que presentamos a Parques Nacionales en 2009 (y publicado en 2011). A pesar de ello, desde 2009 se ha producido un incremento sustancial en el número de colmenas trashumantes autorizadas (véase Figura 2 en el artículo de Ecosistemas). Esta sobre-explotación tiene un coste medible en términos de pérdida de biodiversidad. Esta pérdida repercute negativamente en el funcionamiento del ecosistema, y a última instancia, en los servicios ecosistémicos (beneficios) que obtenemos. Como Usted apunta, la solución a este problema ambiental es relativamente sencilla.

Saludos cordiales
Alfredo Valido, María Candelaria Rodríguez Rodríguez y Pedro Jordano

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Acerca del autor
@FAmigosAbejas
http://abejas.org

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